vialibre 03/11/2026
El Buen Fin 2026 prevé una derrama económica de $235 mil millones de pesos, 7.3% más que en 2025, de acuerdo con estimaciones de Concanaco Servytur. De ese monto, $49 mil millones corresponden a las ventas digitales, equivalentes al 21% del total.
Con una campaña programada del 13 al 17 de noviembre, el aumento de las operaciones pondrá a prueba la capacidad de los comercios para coordinar sus existencias entre tiendas físicas, marketplaces y sitios propios. Cuando los canales no comparten información actualizada, una empresa puede confirmar una compra de un producto que ya fue vendido.
Según datos de Reversso, durante el Buen Fin 2025, las órdenes pendientes de surtir aumentaron de 8.3% a 14.4%, casi el doble, debido a problemas de disponibilidad. Este tipo de incidencias no siempre deriva en una cancelación inmediata: los pedidos pueden acumular retrasos y terminar en cancelaciones parciales, quejas o devoluciones.
“Las empresas deben evaluar tanto las ventas concretadas como su capacidad para cumplirlas. Una promoción puede elevar los pedidos, pero si el inventario no está sincronizado entre los distintos canales, el comercio corre el riesgo de vender productos que ya no tiene disponibles. El impacto aparece después, cuando llegan los retrasos, los reembolsos y las reclamaciones de los consumidores”, señala Rodrigo Cerda Somoza, Head of Revenue de Reversso México.
El impacto continúa después de la campaña
La presión operativa también se extiende a las semanas posteriores. “La tasa de solicitudes de cambios y devoluciones aumenta de 4.9% a 6% de las órdenes durante el periodo analizado. Sin embargo, el mayor efecto está en el volumen: las órdenes casi se triplican y la logística inversa se duplica durante cinco semanas”, agrega Cerda.
Además, las solicitudes suelen presentarse entre una y cuatro semanas después de la compra. “El pico se concentra del 16 al 22 de noviembre y se mantiene hasta mediados de diciembre. En enero, el volumen vuelve a crecer hasta aproximadamente 2.1 veces, impulsado por los cambios de regalos navideños. Este mes registra el mayor número de cambios del año”, explica.
Estas cifras muestran que la operación de una campaña comercial no termina cuando concluyen los descuentos. Los comercios también deben prever la capacidad necesaria para atender solicitudes, procesar reembolsos y gestionar productos que regresan a sus inventarios.
El desafío cobra relevancia ante el crecimiento del comercio electrónico en México. Según el Estudio de Venta Online 2026 de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), las ventas minoristas digitales alcanzaron $941 mil millones de pesos en 2025, un crecimiento anual de 19.2%. La coordinación entre canales es cada vez más importante para evitar que las diferencias entre las existencias registradas y las reales afecten el cumplimiento de los pedidos.
Medir para anticipar pérdidas
Cerda Somoza recomienda sincronizar el inventario entre tiendas físicas, marketplaces y sitios propios, activar alertas para productos con pocas unidades y establecer reglas de asignación cuando varias compras coinciden. También es importante monitorear los pedidos pendientes de surtir e identificar las causas de las cancelaciones para detectar fallas antes de que generen costos adicionales.
“Las empresas necesitan observar qué sucede después de confirmar una venta. Medir los pedidos retrasados, las cancelaciones y las solicitudes de cambio o devolución ayuda a identificar dónde se originan los problemas y a dimensionar su impacto económico”, concluye.
Durante el Buen Fin, atraer compradores será importante, pero cumplir cada pedido y gestionar las solicitudes posteriores también será determinante. Una operación con información desactualizada puede transformar el incremento de las ventas en costos adicionales y pérdida de confianza.