vialibre 08/06/2026
Hay pasiones que en México no se viven en solitario; se comparten y se sienten en colectivo. El fútbol es la máxima expresión de ello. Sin embargo, la verdadera emoción no empieza cuando rueda el balón en la cancha. Inicia mucho antes: en el trayecto, en la conversación que surge entre desconocidos y en ese análisis táctico espontáneo que rompe el silencio del viaje. Ahí es donde MOBILITY ADO ha estado presente por más de ochenta y cinco años, entendiendo que trasladar personas no es solo un tema de logística, sino de conectar a los mexicanos con sus más grandes orgullos.
La relación de la empresa con el deporte no responde a una lógica de visibilidad momentánea, sino a un compromiso de permanencia profunda. Este vínculo nació de forma natural desde sus primeras etapas mediante el apoyo a ligas locales y patrocinios a equipos regionales, bajo la premisa de que el deporte y la movilidad comparten la misma esencia: conectar comunidades. La consolidación profesional llegó en el año 2002 con el patrocinio oficial de los Tiburones Rojos de Veracruz, un hito que marcó el inicio de una presencia sostenida en el deporte profesional, expandiéndose con los años desde el fútbol hasta el béisbol bajo una visión institucional basada en la constancia y la disciplina.
Hoy, este compromiso se materializa en un ícono del balompié nacional: el autobús oficial de la Selección Nacional de México. Desde 2007, ADO ha sido el transporte oficial del Tri, acompañando al equipo no solo bajo los reflectores del partido, sino en la exigencia diaria del alto rendimiento.
El torneo de este año marca el quinto Mundial consecutivo en el que la empresa transporta el sueño mundialista de la Selección, consolidando una alianza de diecinueve años continuos que se traduce en más de un millón de kilómetros recorridos en distintos procesos deportivos en todo el país. Esta operación de precisión quirúrgica se despliega a través de más de ciento veinte servicios especializados al año para dar cobertura total a todas las categorías del combinado nacional, manteniendo un autobús dedicado en exclusividad y respaldado por unidades de soporte los trescientos sesenta y cinco días del año.
Detrás de esta colosal logística existen figuras que reflejan el verdadero espíritu de la marca. Eustaquio “Taqui” Garduño es una de ellas. Con más de tres décadas en la empresa y casi veinte años como el conductor oficial de la Selección Nacional, su labor se basa en la anticipación y el cuidado absoluto. Su mística consiste en revisar cada detalle mecánico y llegar siempre antes de tiempo.
El camino también es parte del juego_ así acompaña ADO al deporte en México.jpg
Al respecto, Garduño comparte: “Para mí esto no es solo manejar, es llevar las ilusiones de todo un país. Cuando los jugadores suben al autobús, mi prioridad es que se sientan seguros y tranquilos para que solo piensen en ganar. Ellos juegan en la cancha, pero el viaje hacia el triunfo empieza con nosotros al volante”. Esta dedicación es el reflejo a menor escala de una operación global, ya que a nivel corporativo la firma mueve entre 455 y 520 millones de pasajeros al año, conectando rutas estratégicas a lo largo de México, España y Centroamérica.
El contexto actual eleva la relevancia de esta alianza, en un momento donde México se convierte en el epicentro del fútbol mundial. El país no solo es visto por millones de personas, sino que es vivido desde adentro por miles de visitantes internacionales. La verdadera experiencia de México ocurre en movimiento, en los trayectos entre ciudades y en los espacios donde la cultura se vuelve cercana. Desde el centro hasta el sur del país, la red de conectividad de ADO permite que la experiencia mundialista se extienda más allá de las canchas de los estadios, acercando a los aficionados a los destinos, historias y comunidades que dan identidad al territorio nacional.
En una industria donde las marcas buscan hacerse notar por un momento, ADO elige algo más complejo: estar. Estar de forma constante, en lo cotidiano y en el camino que sostiene todo lo demás. Porque el deporte une a las personas, pero el orgullo se construye en el viaje.